miércoles, 21 de diciembre de 2011

¡Un "Ciclón" en el Perú!



Literalmente un “Ciclón” arrasó con el Descentralizado 2011. Juan Aurich de Chiclayo se consagró por primera vez campeón nacional en su historia mostrando un fútbol pocas veces visto en el torneo: un fútbol ordenado, compacto, vistoso y efectivo. Hay muchas aristas en el éxito del campeón: el entrenador, el plantel, el equipo, el presidente, la gerencia, el club; que demostraron que cuando las cosas se planifican con tiempo, el éxito está garantizado cual sea el proyecto que emprendas. En un campeonato que rozó con lo circense, Aurich supo sobreponerse a la ineptitud de los dirigentes de los clubes, de la ADFP y de la FPF, que llevaron con sus reclamos a que el torneo sea el menos respetado de la región (incluso por encima de Bolivia), en donde los puntos se ganaban en la mesa por quejas como: firmas en las planillas de pagos, por deudas pasadas y por tantas otras cosas más; así, desde enero, empezó a construirse el proyecto: campeón 2011.

A comienzo de año, cuando el resto de equipos alborotaba la atención de la prensa con fichajes como: Pablo Vitti (Universitario de Deportes), Hernán Peirone (Alianza Lima), Guillermo Rivarola (técnico de Sporting Cristal), Juan Aurich, en cambio, presentaba al experimentado defensa Luis Guadalupe y además al entrenador colombiano Diego Umaña. Un técnico colocho NN en el fútbol peruano, que violaba nuestra cultura de importar DTs argentinos, uruguayos y brasileños, pero, ¿colombiano? Una pregunta que dejaba muchas incertidumbres en el futuro chiclayano. Y más cuando iniciada la pretemporada, Umaña permanecía callado, en silencio; observando a sus jugadores. Mirando sus gestos, sus actitudes, sus ganas, sus deseos de triunfar. Así iba ordenando a su plantel y a su equipo.

Tampoco hay que ser mezquinos con el plantel lambayecano. Nombre por nombre, el “Ciclón” estaba obligado a por lo menos clasificar a la Copa Libertadores. Desde el tercer arquero Paúl Pantoja hasta el delantero panameño Luis Tejada, Aurich conformaba un cuadro superlativo, a diferencia, de los otros clubes, que, en su afán por pretender ser los dueños de las portadas y conquistar antes de tiempo el título nacional, invertían gran parte de su presupuesto en fichajes descomedidos que descomponían el mercado nacional. La “U”, por ejemplo, gastaba entre el argentino Vitti y Fano, por lo menos, 90 mil dólares mensuales. Alianza Lima, en tanto, invertía entre el paraguayo Ovelar, el colombiano Montaño y el argentino Peirone más de 70 mil dólares cada fin de mes. Igualmente, Sporting Cristal, entre el técnico Rivarola, Guillermo Rivarola, el ecuatoriano Espínola y el argentino Miguel Escalada, facturaban más de 40 mil dólares mensuales. Por citar sólo a los clubes llamados “grandes”. Aurich, en cambio, estableció coherentemente un plantel sólido sin exagerar ni prometer cifras, que suponía un gasto para el club de 300 mil dólares mensuales.

La clave del éxito del “Ciclón” recae en la figura del empresario azucarero, Edwin Oviedo. El presidente del club lambayecano, al igual, que el resto de dirigentes, conformaron el otro equipo campeón; encargados de la parte administrativa y gerencial del club. Al constituir un club ajeno a la realidad del Perú, es decir, que procuraba respaldar al futbolista, tener las cuentas en azul con el resto de instituciones. Además de mantenerse al margen de los penosos espectáculos hechos por la “U”, Alianza Lima, Sporting Cristal y demás equipos, que no cumplían con pagar las cuotas a la Agremiación y ADFP. Pero esta postura no es nueva. Desde que Oviedo asume la dirección del club, desde el 2008, fecha en la cual trabaja en busca de salvar del descenso al club lambayecano hasta por fin consolidar el proyecto logrando el título nacional. En estos tres años, Juan Aurich, es el ejemplo, de cuando la empresa privada sostiene un proyecto bien conducido y serio, al igual, que la Universidad de San Martín de Porres en Lima, el éxito deportivo e institucional está garantizado incluso por encima de los clubes capitalinos

A diferencial del resto de equipos, los 56 puntos logrados por el Aurich fueron conseguidos en cancha y no en mesa como los otros clubes. Triunfo, empate y derrota fueron logrados dentro de la cancha. El “Ciclón” planteó un fútbol como dije líneas arriba: bastante ordenado, compacto, vistoso y efectivo. Umaña desmenuzó dentro de su plantel de 33 jugadores al equipo que conformaría. Partiendo del arco. Diego Penny, un arquero olvidado por varios clubes luego de su frustrada aventura en el Burnley F.C. inglés arribó a Chiclayo y al poco tiempo terminó por consolidarse en el arco. En la defensa. Guillermo Guizasola fue repatriado del Rosario Central de Argentina y esa ida y vuelta del “Cucuruchu” encajo de inmediato en el esquema Umaña. Luis Guadalupe y el paraguayo Edgar Balbuena, quien llegaba procedente del Corinthians de Brasil, eran los encargados de poner la pierna fuerte y alejar lo más posible la pelota del arco de Penny. Nelinho Quina también fue repatriado del KVC Westerlo de Bélgica, y, con ello, los cuatro conformaban un cerrojo difícil de superar. La volante es un punto y a parte. Jorge Molina y Eduardo Uribe, dos ex aliancistas, apoyados también por el ex Alianza Atlético, Alfredo Rojas, le dieron equilibrio al medio campo. Quitaban, trasladaban y distribuían la pelota. Pero también había espacio para los “diferentes”. Rinaldo Cruzado, antes de ser fichado por el Chievo Verona de Italia, era quien conducía el equipo. Apoyado, a veces, por el colombiano Ricardo Ciciliano, que a sus 35 años le daba la pausa necesaria al “Ciclón”, al igual, que Renzo Sheputt, Roberto Merino, William Chiroque, Reimond Manco, quien tras su supuesto secuestro en México abandono el Atlante y regreso al Aurich. El ataque estaba conformado por Pedro Ascoy, “Cachete” Zuñiga y Mauricio Montes. Aunque la responsabilidad del gol recaía en el panameño Luis Tejada, que con sus 16 goles fue el goleador del Descentralizado. Este equipo ya diseñado por Umaña apenas perdió tres veces, empato otras 11 ocasiones y venció en 15 oportunidades.

Pero además del plantel profesional, la directiva también se prepuso desarrollar sus divisiones inferiores y apostar además por futuras ventas al extranjero y por ello contrataron a: Gustavo Aliaga (20) (ex Esther Grande de Bentín), Osnar Noronha (20) (ex CNI), Renato Zapata (19) (ex León de Huánuco), Jerson Alguedas (20) (ex Alianza Lima) y Mauricio López (20) (ex Universitario de Deportes). Por supuesto que el interés también obedecía a que debían cumplir con la bolsa de 1400 minutos de jugadores menores de 20 años en cancha y así evitar que les quiten puntos en caso no cumpla con lo ordenado por la ADFP. La buena campaña del equipo profesional también se vio reflejada en los menores, que en el Torneo de Reservas se ubicaron en el segundo puesto con 63 puntos. ¿Magia? No. Trabajo, solo trabajo. Simplemente trabajo.

El título del Aurich es por demás meritorio pues lograron sobreponerse al traspié sufrido al ser eliminados en la fase de grupos de la Copa Sudamericana por La Equidad de Colombia. La descompensación anímica, futbolística y demás no afectó al Aurich, al contrario, se recompusieron rápidamente y a medida que pasaban las fechas en el Descentralizado iba confirmando su chapa de candidato al título. El tiempo le dio la razón a Umaña y al juego limpio y  no artero. Así que volverán a participar en la Copa Libertadores 2012. Ahora el reto será mayor, pues, el Aurich integra el Grupo 1, en donde figura nada menos que el Santos de Brasil con la mitica estrella Neymar. El reto es que el "Ciclón" no solo "arrase" en el Descentralizado sino en la Libertadores. El proyecto 2012 ya esta en la cabeza de Oviedo y el equipo del 2012, Umaña ya lo esta diseñando. Ahí esta el detalle.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Oré no es realidad






Hay un antes y un después en la vida de Juan José Oré Herrera, el entrenador. En el 2006, como técnico de la selección peruana Sub-17, logró clasificar por primera vez por mérito propio al equipo nacional a la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2007 de Corea del Sur al quedar cuarto en el Campeonato Sudamericano realizado en Ecuador. En ese momento, “Jota Jota”, aparecía en revistas, el presidente Alan García bromeaba con él, los taxistas no le cobraban pasaje, las señoras del mercado le gritaban: papito. También era el candidato natural para suceder en el cargo de la selección absoluta a José “Chemo” del Solar, que en ese entonces, cumplía una de las peores Eliminatorias en la historia de la selección nacional. Total, ¿hablábamos de Oré, no? En pocas palabras: Juan José Oré Herrera, era el hombre más querido del Perú.

Pero el fútbol es ingrato. Los abrazos se olvidan tan pronto hacen un gol. Tan pronto pierdes un partido. Pues bien, cinco años después, Juan José Oré Herrera ya no es el querido “Jota Jota”, ahora, simplemente es: Oré, a secas. Desde la clasificación a la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de los ya casi mitológicos “Jotitas”, la selección nacional de menores bajo su cargo no ha vuelto a superar la fase de grupos en los Campeonatos Sudamericanos Sub-17 y Sub-15 acumulando la desastrosa cifra de cinco eliminaciones consecutivas desde el 2007. Por supuesto que todo no es culpa del técnico, también influyen el trabajo en las divisiones menores de los diversos clubes a nivel nacional. El Perú, en Sudamérica, solo está por delante de Bolivia. Hay una crisis cancerígena en el fútbol, que está consumiendo a los menores y quedando en evidencia durante las competencias. Por tanto, si el problema no es resuelto con la urgencia necesaria seguiremos hundiéndonos más y por ende nuestro futuro será espinoso y suponer éxitos como los del 2007 es pretender creer en milagros.

Pero, ¿cómo así clasificamos al Mundial del 2007 habiendo tantos obstáculos? Creo que se debió a dos factores: al trabajo de Oré y a la aparición de Reimond Manco. Una simbiosis que entusiasmaba al Perú y que recordaba a los Sotil, a los Cubillas y a los Uribe. Por supuesto que todos los días no se debuta en un Campeonato Sudamericano ganando a Brasil. La Blanquirroja venció 2-1 a la Verde-Amarela y terminó primero en su grupo. El país era una fiesta. El país se rendía a los pies de Oré y Manco. En el Hexagonal final, aunque, la selección nacional sufrió para ganar, alcanzó para acabar cuartos en el torneo. Puesto necesario para clasificar al Mundial de Corea del Sur. Oré, que hasta antes del Sudamericano, había sido asistente del argentino José Luis Pavoni durante el Mundial Sub-17 que se realizó en nuestro país en el 2005, había logrado lo inimaginable: clasificar al Mundial, además del agregado que Reimond Manco salió elegido como el mejor jugador del Sudamericano. Hasta ese entonces, el fenómeno Manco eclipsaba la figura de Oré. Y como no creerlo. El “Rei” era el gol. Era la fantasía. Era el diferente. Era lo que se busca cualquier entrenador en su equipo. Y esto se explica que después de esta Sub-17, Oré haya buscado inútilmente al nuevo “Reimond Manco” en otros nombres y en otras caras. 

Pasado el Mundial de Corea del Sur, en donde Perú hizo un aceptable campeonato al ubicarse en el puesto ocho, Oré decidió no continuar con sus “Jotitas” y dedicarse a la Sub-15 y la posterior Sub-17. Ese mismo año, 2007, en el mes de noviembre en Brasil, Perú fue eliminado en la fase de grupos sin pena ni gloria del Sudamericano Sub-15, al sumar tres puntos en mesa ante Brasil, que nos había ganado 1-0. ¿Una derrota? No importa, son los “nuevos Jotitas” decía el hincha, decía el periodismo, decía el dirigente. El país se entusiasmaba con estos nuevos muchachos. Como las esperanzas se renuevan cada año, en el 2009, en el Campeonato Sudamericano Sub-17, que se realizó en Chile, Oré nos presentaba una cara para ilusionar al país: Joazhiño Arroe. Jugador del Siena de Italia, era el llamado a ser el nuevo “Reimond Manco” e incluso el técnico decía que “puede destacar como lo hizo Manco en el Sudamericano de Ecuador”. Pero no. Joazhiño Arroe no es Reimond Manco y nuevamente Perú volvió a ser eliminado en la fase de grupos al sumar sólo tres puntos. Otra derrota más. Otra oportunidad que se nos escapa. Ese mismo año, en Bolivia, en el Sudamericano Sub-15, Perú es eliminado antes de tiempo al sumar sólo un punto en la competencia.
Para ese entonces, el trabajo de Oré estaba siendo observado y hasta cuestionado. No obstante, el técnico sigue con crédito en la Federación Peruana de Fútbol (FPF). En el 2001 en el Campeonato Sudamericano, que se realizó en Ecuador, Oré nos presentaba esta vez a: Cristian Benavente. Un adolescente español de madre peruana que jugaba en las divisiones menores del Real Madrid. ¿Y qué ocurrió? La selección nacional volvió a ser eliminada en la fase de grupos al sumar cuatro puntos en la competencia. Lo mismo ocurrió con la Sub-15 ese mismo año en Uruguay.

¿Mala racha? ¿Malos jugadores? ¿Mal entrenador? Se pueden desprender muchas conjeturas de estas tres interrogantes. Aunque es cierto que Perú se ha vuelto un equipo predecible bajo el mando de Oré. Y esto ahora se castiga. Ello explica que solo podamos ganarle en menores a Bolivia, y, si no corregimos esto no volverán a aparecer otros “Reimond Manco”. Lo sucedido en el 2007 con los “Jotitas” y Reimond Manco, explica que el éxito de aquella selección, no fue suerte si no: un accidente del fútbol nacional. La aparición de este jugador y la generación de un buen grupo de jugadores, que Oré más tarde logró consolidar en un buen equipo: ordenado y parejito. Y que lamentablemente se ha olvidado en el resto de selecciones menores. Ojalá que pronto recuperemos aquella identidad ganadora y salgamos a la cancha a hacerla simple. Es un toque y gol.