Literalmente
un “Ciclón” arrasó con el Descentralizado 2011. Juan Aurich de Chiclayo se
consagró por primera vez campeón nacional en su historia mostrando un fútbol
pocas veces visto en el torneo: un fútbol ordenado, compacto, vistoso y
efectivo. Hay muchas aristas en el éxito del campeón: el entrenador, el
plantel, el equipo, el presidente, la gerencia, el club; que demostraron que
cuando las cosas se planifican con tiempo, el éxito está garantizado cual sea
el proyecto que emprendas. En un campeonato que rozó con lo circense, Aurich
supo sobreponerse a la ineptitud de los dirigentes de los clubes, de la ADFP y
de la FPF, que llevaron con sus reclamos a que el torneo sea el menos respetado
de la región (incluso por encima de Bolivia), en donde los puntos se ganaban en
la mesa por quejas como: firmas en las planillas de pagos, por deudas pasadas y
por tantas otras cosas más; así, desde enero, empezó a construirse el proyecto:
campeón 2011.
A
comienzo de año, cuando el resto de equipos alborotaba la atención de la prensa
con fichajes como: Pablo Vitti (Universitario de Deportes), Hernán Peirone
(Alianza Lima), Guillermo Rivarola (técnico de Sporting Cristal), Juan Aurich,
en cambio, presentaba al experimentado defensa Luis Guadalupe y además al
entrenador colombiano Diego Umaña. Un técnico colocho NN en el fútbol peruano,
que violaba nuestra cultura de importar DTs argentinos, uruguayos y brasileños,
pero, ¿colombiano? Una pregunta que dejaba muchas incertidumbres en el futuro
chiclayano. Y más cuando iniciada la pretemporada, Umaña permanecía callado, en
silencio; observando a sus jugadores. Mirando sus gestos, sus actitudes, sus
ganas, sus deseos de triunfar. Así iba ordenando a su plantel y a su equipo.
Tampoco
hay que ser mezquinos con el plantel lambayecano. Nombre por nombre, el
“Ciclón” estaba obligado a por lo menos clasificar a la Copa Libertadores.
Desde el tercer arquero Paúl Pantoja hasta el delantero panameño Luis Tejada,
Aurich conformaba un cuadro superlativo, a diferencia, de los otros clubes,
que, en su afán por pretender ser los dueños de las portadas y conquistar antes
de tiempo el título nacional, invertían gran parte de su presupuesto en
fichajes descomedidos que descomponían el mercado nacional. La “U”, por
ejemplo, gastaba entre el argentino Vitti y Fano, por lo menos, 90 mil dólares mensuales.
Alianza Lima, en tanto, invertía entre el paraguayo Ovelar, el colombiano
Montaño y el argentino Peirone más de 70 mil dólares cada fin de mes.
Igualmente, Sporting Cristal, entre el técnico Rivarola, Guillermo Rivarola, el
ecuatoriano Espínola y el argentino Miguel Escalada, facturaban más de 40 mil
dólares mensuales. Por citar sólo a los clubes llamados “grandes”. Aurich, en
cambio, estableció coherentemente un plantel sólido sin exagerar ni prometer cifras,
que suponía un gasto para el club de 300 mil dólares mensuales.
La
clave
del éxito del “Ciclón” recae en la figura del empresario azucarero,
Edwin
Oviedo. El presidente del club lambayecano, al igual, que el resto de
dirigentes, conformaron el otro equipo campeón; encargados de la parte
administrativa y gerencial del club. Al constituir un club ajeno a la
realidad
del Perú, es decir, que procuraba respaldar al futbolista, tener las
cuentas en azul con el resto de instituciones. Además de mantenerse al
margen
de los penosos espectáculos hechos por la “U”, Alianza Lima, Sporting
Cristal y
demás equipos, que no cumplían con pagar las cuotas a la Agremiación y
ADFP. Pero
esta postura no es nueva. Desde que Oviedo asume la dirección del club,
desde
el 2008, fecha en la cual trabaja en busca de salvar del descenso al
club
lambayecano hasta por fin consolidar el proyecto logrando el título
nacional. En estos tres años, Juan Aurich, es el ejemplo, de cuando la empresa privada sostiene un proyecto bien conducido y serio, al igual, que
la Universidad de San Martín de Porres en Lima, el éxito deportivo e institucional está garantizado incluso por encima de los clubes capitalinos
A
diferencial del resto de equipos, los 56 puntos logrados por el Aurich fueron conseguidos
en cancha y no en mesa como los otros clubes. Triunfo, empate y derrota fueron logrados
dentro de la cancha. El “Ciclón” planteó un fútbol como dije líneas arriba: bastante
ordenado, compacto, vistoso y efectivo. Umaña desmenuzó dentro de su plantel de
33 jugadores al equipo que conformaría. Partiendo del arco. Diego Penny, un
arquero olvidado por varios clubes luego de su frustrada aventura en el Burnley
F.C. inglés arribó a Chiclayo y al poco tiempo terminó por consolidarse en el
arco. En la defensa. Guillermo Guizasola fue repatriado del Rosario Central de
Argentina y esa ida y vuelta del “Cucuruchu” encajo de inmediato en el esquema
Umaña. Luis Guadalupe y el paraguayo Edgar Balbuena, quien llegaba procedente
del Corinthians de Brasil, eran los encargados de poner la pierna fuerte y
alejar lo más posible la pelota del arco de Penny. Nelinho Quina también fue
repatriado del KVC Westerlo de Bélgica, y, con ello, los cuatro conformaban un
cerrojo difícil de superar. La volante es un punto y a parte. Jorge Molina y
Eduardo Uribe, dos ex aliancistas, apoyados también por el ex Alianza Atlético,
Alfredo Rojas, le dieron equilibrio al medio campo. Quitaban, trasladaban y
distribuían la pelota. Pero también había espacio para los “diferentes”. Rinaldo
Cruzado, antes de ser fichado por el Chievo Verona de Italia, era quien conducía
el equipo. Apoyado, a veces, por el colombiano Ricardo Ciciliano, que a sus 35
años le daba la pausa necesaria al “Ciclón”, al igual, que Renzo Sheputt, Roberto
Merino, William Chiroque, Reimond Manco, quien tras su supuesto secuestro en
México abandono el Atlante y regreso al Aurich. El ataque estaba conformado por
Pedro Ascoy, “Cachete” Zuñiga y Mauricio Montes. Aunque la responsabilidad del
gol recaía en el panameño Luis Tejada, que con sus 16 goles fue el goleador del
Descentralizado. Este equipo ya diseñado por Umaña apenas perdió tres veces,
empato otras 11 ocasiones y venció en 15 oportunidades.
Pero
además del plantel profesional, la directiva también se prepuso desarrollar sus
divisiones inferiores y apostar además por futuras ventas al extranjero y por
ello contrataron a: Gustavo Aliaga (20) (ex Esther Grande de Bentín), Osnar
Noronha (20) (ex CNI), Renato Zapata (19) (ex León de Huánuco), Jerson Alguedas
(20) (ex Alianza Lima) y Mauricio López (20) (ex Universitario de Deportes).
Por supuesto que el interés también obedecía a que debían cumplir con la bolsa
de 1400 minutos de jugadores menores de 20 años en cancha y así evitar que les
quiten puntos en caso no cumpla con lo ordenado por la ADFP. La buena campaña
del equipo profesional también se vio reflejada en los menores, que en el
Torneo de Reservas se ubicaron en el segundo puesto con 63 puntos. ¿Magia? No.
Trabajo, solo trabajo. Simplemente trabajo.
El
título del Aurich es por demás meritorio pues lograron sobreponerse al traspié
sufrido al ser eliminados en la fase de grupos de la Copa Sudamericana por La
Equidad de Colombia. La descompensación anímica, futbolística y demás no afectó
al Aurich, al contrario, se recompusieron rápidamente y a medida que pasaban
las fechas en el Descentralizado iba confirmando su chapa de candidato al
título. El tiempo le dio la razón a Umaña y al juego limpio y no artero. Así que volverán a participar en la Copa Libertadores 2012. Ahora el reto será mayor, pues, el Aurich integra el Grupo 1, en donde figura nada menos que el Santos de Brasil con la mitica estrella Neymar. El reto es que el "Ciclón" no solo "arrase" en el Descentralizado sino en la Libertadores. El proyecto 2012 ya esta en la cabeza de Oviedo y el equipo del 2012, Umaña ya lo esta diseñando. Ahí esta el detalle.

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