viernes, 9 de diciembre de 2011

Oré no es realidad






Hay un antes y un después en la vida de Juan José Oré Herrera, el entrenador. En el 2006, como técnico de la selección peruana Sub-17, logró clasificar por primera vez por mérito propio al equipo nacional a la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2007 de Corea del Sur al quedar cuarto en el Campeonato Sudamericano realizado en Ecuador. En ese momento, “Jota Jota”, aparecía en revistas, el presidente Alan García bromeaba con él, los taxistas no le cobraban pasaje, las señoras del mercado le gritaban: papito. También era el candidato natural para suceder en el cargo de la selección absoluta a José “Chemo” del Solar, que en ese entonces, cumplía una de las peores Eliminatorias en la historia de la selección nacional. Total, ¿hablábamos de Oré, no? En pocas palabras: Juan José Oré Herrera, era el hombre más querido del Perú.

Pero el fútbol es ingrato. Los abrazos se olvidan tan pronto hacen un gol. Tan pronto pierdes un partido. Pues bien, cinco años después, Juan José Oré Herrera ya no es el querido “Jota Jota”, ahora, simplemente es: Oré, a secas. Desde la clasificación a la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de los ya casi mitológicos “Jotitas”, la selección nacional de menores bajo su cargo no ha vuelto a superar la fase de grupos en los Campeonatos Sudamericanos Sub-17 y Sub-15 acumulando la desastrosa cifra de cinco eliminaciones consecutivas desde el 2007. Por supuesto que todo no es culpa del técnico, también influyen el trabajo en las divisiones menores de los diversos clubes a nivel nacional. El Perú, en Sudamérica, solo está por delante de Bolivia. Hay una crisis cancerígena en el fútbol, que está consumiendo a los menores y quedando en evidencia durante las competencias. Por tanto, si el problema no es resuelto con la urgencia necesaria seguiremos hundiéndonos más y por ende nuestro futuro será espinoso y suponer éxitos como los del 2007 es pretender creer en milagros.

Pero, ¿cómo así clasificamos al Mundial del 2007 habiendo tantos obstáculos? Creo que se debió a dos factores: al trabajo de Oré y a la aparición de Reimond Manco. Una simbiosis que entusiasmaba al Perú y que recordaba a los Sotil, a los Cubillas y a los Uribe. Por supuesto que todos los días no se debuta en un Campeonato Sudamericano ganando a Brasil. La Blanquirroja venció 2-1 a la Verde-Amarela y terminó primero en su grupo. El país era una fiesta. El país se rendía a los pies de Oré y Manco. En el Hexagonal final, aunque, la selección nacional sufrió para ganar, alcanzó para acabar cuartos en el torneo. Puesto necesario para clasificar al Mundial de Corea del Sur. Oré, que hasta antes del Sudamericano, había sido asistente del argentino José Luis Pavoni durante el Mundial Sub-17 que se realizó en nuestro país en el 2005, había logrado lo inimaginable: clasificar al Mundial, además del agregado que Reimond Manco salió elegido como el mejor jugador del Sudamericano. Hasta ese entonces, el fenómeno Manco eclipsaba la figura de Oré. Y como no creerlo. El “Rei” era el gol. Era la fantasía. Era el diferente. Era lo que se busca cualquier entrenador en su equipo. Y esto se explica que después de esta Sub-17, Oré haya buscado inútilmente al nuevo “Reimond Manco” en otros nombres y en otras caras. 

Pasado el Mundial de Corea del Sur, en donde Perú hizo un aceptable campeonato al ubicarse en el puesto ocho, Oré decidió no continuar con sus “Jotitas” y dedicarse a la Sub-15 y la posterior Sub-17. Ese mismo año, 2007, en el mes de noviembre en Brasil, Perú fue eliminado en la fase de grupos sin pena ni gloria del Sudamericano Sub-15, al sumar tres puntos en mesa ante Brasil, que nos había ganado 1-0. ¿Una derrota? No importa, son los “nuevos Jotitas” decía el hincha, decía el periodismo, decía el dirigente. El país se entusiasmaba con estos nuevos muchachos. Como las esperanzas se renuevan cada año, en el 2009, en el Campeonato Sudamericano Sub-17, que se realizó en Chile, Oré nos presentaba una cara para ilusionar al país: Joazhiño Arroe. Jugador del Siena de Italia, era el llamado a ser el nuevo “Reimond Manco” e incluso el técnico decía que “puede destacar como lo hizo Manco en el Sudamericano de Ecuador”. Pero no. Joazhiño Arroe no es Reimond Manco y nuevamente Perú volvió a ser eliminado en la fase de grupos al sumar sólo tres puntos. Otra derrota más. Otra oportunidad que se nos escapa. Ese mismo año, en Bolivia, en el Sudamericano Sub-15, Perú es eliminado antes de tiempo al sumar sólo un punto en la competencia.
Para ese entonces, el trabajo de Oré estaba siendo observado y hasta cuestionado. No obstante, el técnico sigue con crédito en la Federación Peruana de Fútbol (FPF). En el 2001 en el Campeonato Sudamericano, que se realizó en Ecuador, Oré nos presentaba esta vez a: Cristian Benavente. Un adolescente español de madre peruana que jugaba en las divisiones menores del Real Madrid. ¿Y qué ocurrió? La selección nacional volvió a ser eliminada en la fase de grupos al sumar cuatro puntos en la competencia. Lo mismo ocurrió con la Sub-15 ese mismo año en Uruguay.

¿Mala racha? ¿Malos jugadores? ¿Mal entrenador? Se pueden desprender muchas conjeturas de estas tres interrogantes. Aunque es cierto que Perú se ha vuelto un equipo predecible bajo el mando de Oré. Y esto ahora se castiga. Ello explica que solo podamos ganarle en menores a Bolivia, y, si no corregimos esto no volverán a aparecer otros “Reimond Manco”. Lo sucedido en el 2007 con los “Jotitas” y Reimond Manco, explica que el éxito de aquella selección, no fue suerte si no: un accidente del fútbol nacional. La aparición de este jugador y la generación de un buen grupo de jugadores, que Oré más tarde logró consolidar en un buen equipo: ordenado y parejito. Y que lamentablemente se ha olvidado en el resto de selecciones menores. Ojalá que pronto recuperemos aquella identidad ganadora y salgamos a la cancha a hacerla simple. Es un toque y gol.

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